Lugares Turísticos

NUESTRA SEÑORA

Profesor Ricardo Santos Aldana

En el tropical marco selvático donde se ubica la zona mineral de Nuestra Señora, al paso de los siglos se han sucedido diversas explotaciones. Destaca la época de explotación de Don Rosendo Lamadrid a fines del siglo XIX y principios del XX.

Ya estaba en apogeo Nuestra Señora, pues en 1888 de aquí partió el destacamento que trasladó el cadáver de Heraclio Bernal del Cerro Pelón a Cosalá, en un espacio donde el célebre aventurero de la historia a la romántica leyenda, un 6 de enero por cierto.

Eduardo Hoag en los 40 explotó la vieja mina, vendiéndola en 30,000 dólares a la compañía  ASARCO misma que inició la construcción de los campamentos el año de 1949, “La Colonia” o “Culebra” para los funcionarios y “La Seca” para los obreros en la parte baja del cerro, así como oficinas y talleres al poniente de un antiguo panteón,    “La Colonia” fué una avanzada y moderna construcción para su tiempo, contaba con servicios de electricidad, agua potable, centro deportivo, parque infantil, cancha de tenis, básquetbol y alberca.


Tenía un moderno hospital, hotel y cinematógrafo, en la colonia residían aproximadamente 50 habitantes, en las oficinas y talleres se encontraba la administración, almacenes y un tiro de acceso a la hacienda “Quebrada Seca” en la orilla del río.


En el lugar llamado la Seca se contaba con una espaciosa escuela primaria, abarrotes, billares, cancha deportiva, cantina, Terminal camionera, etc.


En los primeros trabajos de prospección  que incluyeron barrenación, exploración, ubicación y muestreo así como contrataciones de personal, participaron el geólogo G. W. Dickard, ing. Heriberto Navarro Conde, Rafael Rangel, Thomas Straining y L. Slessinger.


Se iniciaron los trabajos desaguando la vieja mina y en el periodo de explotación se llegó hasta el nivel 10. En  los 15 años aproximados que laboró esta compañía desempeñaron su trabajo más de 3000 trabajadores en tres turnos, transportándose al ferrocarril de la Cruz de Elota diariamente de 8 a 11 góndolas cargadas de concentrado que se enviaban a la fundición de Monterrey o Monclava.


Nuestra Señora produjo en el lapso de 13 años aproximados dos millones de toneladas ya que diariamente producía 500 toneladas de mineral extrayendo principalmente Zinc, Oro y Pirita.


En su historia se cuenta como el mineral asaltado por Heraclio Bernal y Tino Nevárez, así como registrar el primer asalto aéreo.

PUEBLO DE SAN JUAN BAUTISTA DE ALAYÁ

Profesor Ricardo Santos Aldana

Esta región, surcada por el río San Lorenzo y los arroyos de Higueras de Campaña, San José de las Bocas y el Limoncito estaba densamente poblada cientos de años antes de la llegada de los españoles. Los cronistas de la Conquista llamaron al San Lorenzo Ciguatan (ríos de las mujeres) por encontrar en los pueblos únicamente personas de ese sexo.

Ya en 1579, Alayá figura en el mapa de la Época. En 1600en un informe de las misiones de la Sierra de Topia, Piaxtla y San Andrés aparece el nombre del establecimiento misional de San Juan Bautista de Alayá.

PARROQUIA DE SAN JUAN BAUTISTA DE ALAYÁ

Profesor Ricardo Santos Aldana

1840-1855
La parroquia de San Juan Bautista de Alayá fué reconstruida en 1840, más o menos al mismo tiempo que la Parroquia de Conitaca, que ahora pertenece a la parroquia de la cruz. Nunca tuvo un párroco residente en la cabecera de la misma, que es el pueblo de Alayá. Los párrocos  que la atendían residían en la Parroquia de Conitaca.
El templo parroquial de Alayá fué bendecido por el Vicario foráneo de Cosalá, el Lic. Cura Manuel Urrea e Izabal, el día 24 de junio de 1852. En este año estaba vacante la Sede Episcopal y en Vicario capitular Lic. Juan Francisco Escalante, autorizó al Sr. Cura Manuel Urrea para bendecirlo.
Hoy este templo está semidestruido por el abandono y la acción del tiempo y su material poco consistente de adobe crudo. Sólo esta de pie las paredes como testigos mudos del pasado.
A un costado de este templo se construyó una pequeña Capilla, en la cual se conservan algunas imágenes, como la de su titular: S. Juan Bautista, a la que los fieles le veneran mucho, especialmente en la temporada de lluvias, cuando éstas escasean, velan por turnos, de día y de noche; salen en procesión con los habitantes de los pueblos aledaños a Alayá. La visita a la imagen del Santo se prolonga por varios días.
Dejó de ser parroquia S. Juan Bautista de Alayá en 1855 y quedó agregada a la de Cosalá por orden del Sr. Obispo Don. Pedro de la Garza y Ballesteros.
El 23 de diciembre de 1892 por orden del Sr. Obispo Fray José María de Jesús Gómez Portugal ordenó, que el párroco de Quila administrara algunos pueblos, hasta nueva orden, que están situados a las márgenes del Río San Lorenzo y que eran de la jurisdicción de Alayá y hoy son de Cosalá, estos pueblos eran Santa Cruz de Alayá, La Huerta, Rincón de Ibonía, etc.
Uno de los pueblos importantes que fueron de la parroquia de Alayá es Casa Blanca, ubicada al oriente de la sede parroquial, con su Capilla con fachada bonita; es una Capilla muy antigua, aunque no se tiene fecha precisa de su construcción, decimos que es muy antigua, porque en el año de 1846 se pidió permiso al Sr. Obispo De la Garza y Ballesteros para restaurar la antigua Capilla de ese lugar, porque los techos amenazaban caerse.
El Sr. Obispo concedió la petición y fué reparado el techo con madera de cedro y otras maderas resistentes, se aumentó la altura de las paredes, se hizo un altar nuevo de piedra y ladrillo y se pintó toda la capilla. El Sr. Obispo Lázaro de la Garza obsequió una escultura del Sr. San José, que es el patrono.
Esta Capilla tenía coro y púlpito, aunque este último ya no existe en la actualidad. Una vez reparado el Sr. Obispo facultó al Sr. Cura de Conitaca Lic. Francisco Gorho que la bendijera, el día 2 de febrero de 1847 fué bendecida, enseguida hubo misa y la predicación versó acerca del respeto y la veneración que el pueblo debe tener en los templos.
En la actualidad esta capilla tan antigua ha quedado sepultada en el vaso de la presa de El Comedero, en aras del progreso. Esta Capilla recibió la visita periódica de varios Señores Obispos, especialmente de Durango, que cada tres años más o menos la visitaban y confirmaban en ella.
Se consigna un mapa la entrega de misiones Acaxes y Xiximes a la Mitra de Durango en 1753, comprendiendo los establecimientos de Alayá, Otatitlán, San Andrés.