Cosalá Pueblo Magico

Parroquia de San Juan Bautista Ayalá

Autor: Profesor Ricardo Santos Aldana

1840-1855
La parroquia de San Juan Bautista de Alayá fué reconstruida en 1840, más o menos al mismo tiempo que la Parroquia de Conitaca, que ahora pertenece a la parroquia de la cruz. Nunca tuvo un párroco residente en la cabecera de la misma, que es el pueblo de Alayá. Los párrocos  que la atendían residían en la Parroquia de Conitaca.


El templo parroquial de Alayá fué bendecido por el Vicario foráneo de Cosalá, el Lic. Cura Manuel Urrea e Izabal, el día 24 de junio de 1852. En este año estaba vacante la Sede Episcopal y en Vicario capitular Lic. Juan Francisco Escalante, autorizó al Sr. Cura Manuel Urrea para bendecirlo.


Hoy este templo está semidestruido por el abandono y la acción del tiempo y su material poco consistente de adobe crudo. Sólo esta de pie las paredes como testigos mudos del pasado.


A un costado de este templo se construyó una pequeña Capilla, en la cual se conservan algunas imágenes, como la de su titular: S. Juan Bautista, a la que los fieles le veneran mucho, especialmente en la temporada de lluvias, cuando éstas escasean, velan por turnos, de día y de noche; salen en procesión con los habitantes de los pueblos aledaños a Alayá. La visita a la imagen del Santo se prolonga por varios días.
Dejó de ser parroquia S. Juan Bautista de Alayá en 1855 y quedó agregada a la de Cosalá por orden del Sr. Obispo Don. Pedro de la Garza y Ballesteros.


El 23 de diciembre de 1892 por orden del Sr. Obispo Fray José María de Jesús Gómez Portugal ordenó, que el párroco de Quila administrara algunos pueblos, hasta nueva orden, que están situados a las márgenes del Río San Lorenzo y que eran de la jurisdicción de Alayá y hoy son de Cosalá, estos pueblos eran Santa Cruz de Alayá, La Huerta, Rincón de Ibonía, etc.


Uno de los pueblos importantes que fueron de la parroquia de Alayá es Casa Blanca, ubicada al oriente de la sede parroquial, con su Capilla con fachada bonita; es una Capilla muy antigua, aunque no se tiene fecha precisa de su construcción, decimos que es muy antigua, porque en el año de 1846 se pidió permiso al Sr. Obispo De la Garza y Ballesteros para restaurar la antigua Capilla de ese lugar, porque los techos amenazaban caerse.


El Sr. Obispo concedió la petición y fué reparado el techo con madera de cedro y otras maderas resistentes, se aumentó la altura de las paredes, se hizo un altar nuevo de piedra y ladrillo y se pintó toda la capilla. El Sr. Obispo Lázaro de la Garza obsequió una escultura del Sr. San José, que es el patrono.


Esta Capilla tenía coro y púlpito, aunque este último ya no existe en la actualidad. Una vez reparado el Sr. Obispo facultó al Sr. Cura de Conitaca Lic. Francisco Gorho que la bendijera, el día 2 de febrero de 1847 fué bendecida, enseguida hubo misa y la predicación versó acerca del respeto y la veneración que el pueblo debe tener en los templos.


En la actualidad esta capilla tan antigua ha quedado sepultada en el vaso de la presa de El Comedero, en aras del progreso. Esta Capilla recibió la visita periódica de varios Señores Obispos, especialmente de Durango, que cada tres años más o menos la visitaban y confirmaban en ella.


Se consigna un mapa la entrega de misiones Acaxes y Xiximes a la Mitra de Durango en 1753, comprendiendo los establecimientos de Alayá, Otatitlán, San Andrés.